
NEGACIÓN-cuando me entere de la traición que acababa de sufrir, lo único que me pasaba por la cabeza era el “no puede ser”, no que no me lo creyera, ya que de hecho era algo que tristemente me esperaba, si no que sencillamente era algo que no podía ser y punto.
AUTOCASTIGO-sólo podía pensar que todo lo que me estaba pasando era por mi culpa. Yo fui la que quiso un descanso en la relación, yo fui la que se preocupó de que ella estuviera bien, yo fui la que la metió en casa, había sido YO la que los había unido, la que los había empujada a la traición. Me daba asco a mi misma, me castigaba, me destruía…
COMPRENSIÓN- después de machacarme psicológicamente empecé a querer entender lo ocurrido, justificaba la traición recibida y les justificaba a ellos. Quise autoconvencerse de que el amor viene cuando menos te lo esperas, que es incontenible, incontrolable, y que simplemente ellos eran también una especie de victima.
Empecé a hablar con él todos los días, él estaba muy preocupado, no por mí, sino por como reaccionaria la gente, su familia, nuestros amigos, respecto a su nueva relación. Yo le aconsejaba, le animaba a que si era lo que él sentía y le hacía feliz, que tirara para delante, que yo hablaría con todos para que lo trataran de entender. Lo hacía por él y mientras por dentro el dolor me pudría las entrañas, se iba extendiendo poco a poco, pero yo tenía una esperanza….
ESPERANZA- esta fase para mí, ha sido la más dolorosa, jamás había podido imaginar mínimamente el dolor que te puede causar tener esperanza. Para nada es algo bonito, todo lo contrario, es algo insufrible y desesperante, que lo único que provocaba en mí era un alargamiento agónico de mi sufrimiento. Me despertaba todos los días pensando que todo podía volver a dar un giro y volver al punto en el que estaba antes de que todo sucediese. Pero a veces ocurría lo contrario y la caída era muy gorda, no podía levantarme de la cama, no tenía ganas, sólo lloraba,…me estaba pasando algo que jamás hubiera pensado que me pudiera pasar a mí…
AUTOCASTIGO-sólo podía pensar que todo lo que me estaba pasando era por mi culpa. Yo fui la que quiso un descanso en la relación, yo fui la que se preocupó de que ella estuviera bien, yo fui la que la metió en casa, había sido YO la que los había unido, la que los había empujada a la traición. Me daba asco a mi misma, me castigaba, me destruía…
COMPRENSIÓN- después de machacarme psicológicamente empecé a querer entender lo ocurrido, justificaba la traición recibida y les justificaba a ellos. Quise autoconvencerse de que el amor viene cuando menos te lo esperas, que es incontenible, incontrolable, y que simplemente ellos eran también una especie de victima.
Empecé a hablar con él todos los días, él estaba muy preocupado, no por mí, sino por como reaccionaria la gente, su familia, nuestros amigos, respecto a su nueva relación. Yo le aconsejaba, le animaba a que si era lo que él sentía y le hacía feliz, que tirara para delante, que yo hablaría con todos para que lo trataran de entender. Lo hacía por él y mientras por dentro el dolor me pudría las entrañas, se iba extendiendo poco a poco, pero yo tenía una esperanza….
ESPERANZA- esta fase para mí, ha sido la más dolorosa, jamás había podido imaginar mínimamente el dolor que te puede causar tener esperanza. Para nada es algo bonito, todo lo contrario, es algo insufrible y desesperante, que lo único que provocaba en mí era un alargamiento agónico de mi sufrimiento. Me despertaba todos los días pensando que todo podía volver a dar un giro y volver al punto en el que estaba antes de que todo sucediese. Pero a veces ocurría lo contrario y la caída era muy gorda, no podía levantarme de la cama, no tenía ganas, sólo lloraba,…me estaba pasando algo que jamás hubiera pensado que me pudiera pasar a mí…
DEPRESIÓN- de repente mi mundo se había hundido, todo había cambiado, estaba completamente perdida. Me torturaba con preguntas que no tenían respuesta, estaba acojonada, ¿qué iba a hacer en adelante?...pero eso no era lo peor, según yo, había perdido al hombre de mi vida por mi culpa, y además no lo iba a recuperar jamás. Mi mente no respondía, de vez en cuando un poco de lucidez asomaba en mi cabeza e intentaba levantarme de la cama, vestirme, salir, despejarme…pero luego volvía a caer en el abismo, mi mente estaba traicionándome, iba por libre, no atendía a razones, no escuchaba a nadie, ni siquiera a mí misma…Pero un día y sin saber por qué, me desperté con una idea que me calmaba…HIJOS DE LA GRAN PUTA!!!
ODIO- cuando ya eres más consciente de lo que realmente esta pasando en tu vida, cuando empiezas a ver que eso de verdad ha ocurrido, que te la han metido pero bien, que tu no has hecho nada malo y que tu eres a la que han jodido, el odio empieza a crecer en tu interior. Empiezas a pensar maldades, y aunque suene un poco triste decirlo, la verdad es que alivian muchísimo.
RESURRECCIÓN- un día te levantas de la cama por la mañana, te vistes, desayunas y te vas a trabajar. Mientras caminas por la calle te pones los cascos y vas escuchando música, y sin saber cómo, te encuentras cantando y riéndote de no sé sabe muy bien que…eres sencillamente feliz. El tormento ha desaparecido.
Parece que por fin todo ha pasado, todo ha quedado atrás y aunque a veces giro un poco la cabeza para mirar de reojillo…en seguida la coloco para delante, justo en el momento en el que me encuentro, ni pasado, ni futuro, sólo presente. A veces sigue doliendo, y seguramente puede tardar en desaparecer del todo, o incluso puede volver…pero no lo sé…ni me importa, porque como digo, yo vivó aquí y ahora.
